Biografía del pintor Velázquez. 

Por: Marisa Alonso Santamaría

Para hacerle llegar todo el arte de una forma más atractiva a tus hijos, te proponemos la biografía en forma de cuento infantil de distintos artistas. En esta ocasión,  hablamos sobre la vida de uno de los pintores más importantes del barroco español y de la historia de la pintura universal: ¡Diego Velázquez!

Era un niño muy deseado, y cuando nació, en Sevilla (España), sus padres lo celebraron por todo lo alto con sus más allegados, invitando a vino, tortas y tirando monedas por la ventana a los niños. Quizás por eso, Diego creció siendo un niño obediente, responsable, disciplinado, discreto, solidario y haciendo sentir a sus padres muy orgullosos de él.

Según iba creciendo iba demostrando su pasión por la pintura: pintaba las paredes, los suelos, las mesas, las piedras, y lo hacía tan bien y con tanta precisión que por eso sus padres hablaron una noche.

– Juan, deberíamos mandar a Diego al taller de Pacheco – dijo Jerónima.

– Tienes razón, además de amigo es un gran artista y Diego sería un buen discípulo – le contestó a su mujer.

A la mañana siguiente llamaron al niño y le preguntaron:

– Diego, ¿te gustaría ir al taller de Pacheco? Es un gran artista, él te enseñará a pintar.

A Diego se le iluminaron los ojos como respuesta, y a los pocos días estaba en el taller de Francisco, que así se llamaba Pacheco, muy feliz.

Enseguida se dio cuenta el maestro que, además de ser un buen muchacho, Diego era un genio, por eso lo dejaba pintar cuánto quería y lo educaba sin cortar sus alas y creatividad.

Maestro y discípulo se admiraban y forjaron una gran amistad, por eso cuando Juana, la hija de Pacheco, y Diego, se enamoraron, fue acogido por esa familia como lo que ya era: un hijo.

Por entonces Diego empezó a ser famoso por sus pinturas y conoció a otros pintores de renombre como Murillo y Zurbarán.

Francisco Pacheco, que estaba muy bien relacionado socialmente, le presentó al rey Felipe IV, quien pidió que le hiciera un retrato, y le gustó tanto que lo nombró pintor de la cámara, el cargo más importante al que puede aspirar un pintor del rey.

Después pintó, entre otros muchos, el cuadro de Las lanzas o La Rendición de Breda y Las hilanderas, pero su obra maestra, con la que alcanzó mayor fama, fue con el cuadro de Las Meninas, hoy en el Museo del Prado, un retrato de la familia real, en el que Diego se autorretrató pintándolo, enseñando a todos otro punto de vista.

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